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Tarot Amor

Amor, tarot y magia: sobre no forzar la realidad

Muchas son las ocasiones en las que estamos preocupados por cuestiones de amor, sea porque pasamos una mala racha con nuestra pareja, sea porque nos encontramos solos y buscamos a esa persona que nos amará, sea porque estamos enamoradas de alguien y esperamos o deseamos que nos corresponda. Estas cuestiones suelen generarnos cierta ansiedad existencial, la cual solo puede ser calmada mediante el conocimiento. Sin embargo, ¿cómo podemos saber lo que nos está pasando, cuándo esto es oculto? En estos casos una herramienta muy útil es el tarot.

Bien, dicho lo anterior, supongamos que decidimos hacer una consulta. Visitamos a la tarotista, le decimos qué queremos consultarle a las cartas, ella nos hace preguntas, para aclarar y dirigir mejor la pregunta, de tal modo que se alcance la máxima precisión. Hecho esto baraja las cartas y realiza la tirada. Bien, una vez con las cartas sobre la mesa realiza la lectura. Esta puede ser o positiva o negativa. En el primer caso, puede ser que nuestros miedos y dudas queden aplacados, que nos diga lo que nos gustaría escuchar al respecto, porque el mundo, quizás por primera vez en nuestra vida se va a comportar exactamente en consonancia con nuestra voluntad. En estos casos no hay problema. Nos vamos contentas a casa y esperamos a que el mundo siga su curso, sin intervención o, como mucho, con una intervención mínima que no implica forzar el acontecer de los hechos a nuestro caprichoso antojo.

En el peor de los casos, sin embargo, puede ocurrir que la tirada del tarot nos de la respuesta que no queríamos saber, la que no queríamos oír, la que más temíamos, en definitiva. En estas circunstancias, las dudas existenciales se convierten en venganza, en capricho, en miedo o en todo ello junto. Es el caldo de cultivo perfecto para que surjan tentaciones indeseables, que se encuentran en la naturaleza humana, pero que, sin duda, no hay humanos a los que estas agraden. Se trata del uso de la magia, de cualquier tipo de magia, para nuestros propios fines y para satisfacer sentimientos de baja calaña, tales como el capricho, el deseo de posesión o el deseo de venganza. En estos casos es fácil razonar de este modo: “ya que he recurrido al tarot para saber, ¿por qué no recurrir a la magia para conseguir lo que quiero?”. De este modo, se trata de utilizar la magia para satisfacer dichos sentimientos irascibles, para que el mundo gire a nuestro favor o, incluso, para dañar a alguien. Esto es algo inadmisible que se puede volver en nuestra contra.

Planteado así el asunto, queremos pasar a continuación a hablar de las circunstancias en las que la desesperación amorosa puede llevarnos a flirtear con la magia con el objetivo de colonizar mágicamente a otras personas o de dañarlas.

 

1. Cuando lo que conocemos sobre nuestra pareja no nos gusta

Supongamos que pasamos una mala racha con nuestra pareja y decidimos hacer una consulta al tarot. Tal vez sospechamos que nos la está pegando con nuestra mejor amiga o con su secretaria. Supongamos que, de hecho, el tarot nos dice que hay otra persona en su vida, la cual tiene, con respecto a ti, un lugar privilegiado. Supongamos además que, de hecho, sabemos quién es esa persona o que tenemos pocas dudas al respecto.

Aquí la tentación casi diabólica que puede surgir es el deseo de venganza. Este deseo puede llevarnos a buscar, tanto en la misma tarotista a la que le realizamos la consulta como en otros profesionales esotéricos, una mágica venganza contra nuestra pareja y, con toda seguridad, contra la persona contra la que nos la está pegando. En ese caso, es fácil buscar quién les lance hechizos que hagan caer sobre ellos la mala suerte, que les echen el mal de ojo y cosas de este tipo… La magia negra es muy destructiva.

Además, será contraproducente, ya que un deseo de venganza de esta categoría será pasajero, de modo que podemos llegar a arrepentirnos cuando sea demasiado tarde, lo que puede traducirse en una enorme carga para nuestra conciencia.

En este sentido, lo más aconsejable es dejar a nuestra pareja o hablar con ella, según las circunstancias. En efecto, puede ser un error por su parte que podría ser perdonado. O puede darse el caso de que esté enamorado de esa otra persona y no de ti. Si esto es lo que ocurre, entonces no merece la pena vengarse. La vida es así y nada es eterno. Búscate a otro.

2. Cuando la persona de la que estamos enamoradas pasa de nostoras

Si estamos enamorados de alguien y consultamos al tarot y este nos da una respuesta negativa, esto es, nos dice que para esa persona no pasamos de ser una amiga o una mejor amiga en el menor de los casos, entonces puede ser que nos invadan los sentimientos de posesión, lo que puede llevarnos a ser caprichosas.

De nuevo la tentación a recurrir a la magia puede surgir aquí. En efecto, al igual que ocurría en el caso anterior, es fácil pensar que ya que hemos recurrido al tarot podemos dar un paso más… Y hacer que esa persona se enamore de nostras. Si razonamos de este modo, entonces es fácil ir en busca de alguien que nos ofrezca más que adivinación, alguien que también nos ofrezca influir en esa persona y moldear su voluntad de acuerdo a la nuestra. Tal vez le paguemos a una hechicera para que le dedique un ritual o para que nos diga algún hechizo o alguna sustancia que satisfaga nuestros caprichos.

Esto tiene el problema no solo de que limitamos la libertad de la persona a la que amamos, sino que nos vuelve ruines y caprichosas, alterando el mundo y la psicología de las personas a nuestro antojo. Pero hay más, nada garantiza que el hechizo o el ritual utilizado vaya a durar eternamente. Si este se rompe en algún momento y tú estás en una relación con esa persona hechizada, esta dejará de quererte de forma repentina, pues en realidad nunca te quiso, sino que estaba bajo los efectos de la magia y si esta se pierde…

Tarot Real · Tarotista profesional · Tarotista Particular · Vidente de Nacimiento

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