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Videncia

El tarot es, como sabemos, un método de adquirir conocimiento, conocimiento que normalmente nos es oculto por diversas razones. El conocimiento que se adquiere a través del tarot es, hablando en términos muy generales, sobre el presente, el pasado y el futuro. Por otra parte, la videncia puede ser definida como una forma de recolectar información sin utilizar ninguno de los sentidos. Bien, la cuestión es que las tarotistas conocemos estas cosas a través de nuestra baraja y, en caso de las que somos videntes de nacimiento, ponemos parte de nuestras propias facultades, ayudándonos con la baraja, sea la de tarot o sea la baraja española. Ahora bien, esto significa que lo que quiera que sepamos cuando hacemos la lectura de la tirada de tarot es independiente de la percepción sensorial. En efecto, vemos las cartas, pero si las cartas nos dicen que la relación amorosa de Fulanita será un fracaso, no vemos, al menos literalmente, tal cosa.

En este sentido, podemos decir que hay cierta relación entre la videncia y el tarot. Sin embargo, esto no significa que exista un vínculo necesario entre el tarot y la videncia, pudiendo ser posibles diferentes combinaciones: personas que gozan de una buena videncia pero que no tienen ni idea de tarot, personas que son buenas tarotistas, pero son extrasensorialmente ciegos, personas que gozan de buena videncia y la dirigen a sus conocimientos de tarot y personas que ni una cosa ni la otra. Sea como fuere, aunque no haya vínculos necesarios, sí que los hay posibles. En este artículo hablaré de los vínculos posibles entre tarot y percepción extrasensorial.

1. La videncia está en la naturaleza humana

Que la videncia está en la naturaleza humana significa, ni más ni menos, que todo lo que pueda ser llamado humano es algo que tiene cualidades de serie aptas para la percepción extrasensioral. Y es que, aunque utilicemos este  término para referirnos a la información obtenida por vías distintas a los sentidos, esto no significa que sea algo extraño. Si creen que lo entenderán con mayor facilidad podemos hablar de “sexto sentido” o de “intuición”. Cuando se habla de “intuición femenina” se está señalando inconscientemente algo cierto: que las mujeres tienen el sexto sentido, su percepción extrasensorial, más desarrollada que los hombres.

En cualquier caso, lo que ha de quedarnos claro a todos y todas es que la videncia no es algo que tienen algunos y otros no. Todos nacemos con ello, en la misma medida en que todos nacemos con corazón, hígado, estómago, etc. pero no todos nacen con el mismo nivel de desarrollo de su intuición y, por supuesto, no todos han dedicado su vida, o parte de ella, a entrenar su sexto sentido, su capacidad para percibuir más allá de lo que sus sentidos le permiten.

Todo el mundo ha tenido alguna vez en su vida un déjà-vu o hemos pensado en una persona que nos hemos encontrado a la vuelta de la esquina. Estos fenómenos son los típicos de una intuición sin entrenar.

2. Existen diversos tipos de videncia

La videncia puede ser de muy diversos tipos. En efecto, podemos saber sin ayuda de los sentidos cosas como los contenidos de otras mentes, con solo observar lo que hace otra persona (telepatía); podemos conocer cosas que a todo el mundo (excepto a otras personas con videncia) le son desconocidas (clarividencia); conocer hechos con antelación a que se produzcan, hablando en román paladino, podemos saber el futuro (precognición) y, por último, podemos conocer hechos del pasado sin necesidad de haber tenido contacto sensorial con los mismos (retrocognición).

Bien, telepatía, clarividencia, precognición y retrocognición son los tipos de videncia existentes o, al menos, identificados hasta la fecha. No todas las personas que gozan del don de la videncia disfrutan de los cuatro tipos, solo algunas. Hay quien es solo telépata, otros son buenos telépatas y tienen retrocogniciones, otros solo tienen premoniciones etc. Sin embargo, sí que es evidente cuáles tipo de videncia podrían vincularse con el tarot.

En efecto. La precognición y la retrocognición serían las dos candidatas principales. No obstante, solo una de ellas ya es una gran ayuda a la hora de tirar las cartas del tarot. Asimismo, una que también puede prestar un gran servicio, tanto para tirar la baraja de tarot, como para la baraja española, es la telepatía. Por sí sola, puede ser muy útil para situarnos en la perspectiva, en un sentido literal, del consultante o la consultante. En combinación con cualquiera de las dos anteriores, será muy poderosa. Por último, el tipo de percepción extrasensorial menos útil, desde el punto de vista del tarot, es la clarividencia. No obstante, el que sea el menos útil no significa que sea inútil. En determinadas circunstancias puede prestar un gran servicio, sobre todo combinado con cualquiera de los tres anteriores tipos de percepción extrasensorial.

3. Pero, ¿puede haber tarot sin videncia?

La pregunta es interesante y tiene dos respuestas, la primera de ellas es trivial y la segunda no. La respuesta trivial a esta pregunta es que, dado que todo el mundo nace con percepción extrasensorial, de modo que no lo puede haber. Sin embargo, hay una respuesta nada trivial. Dado que la videncia ha de ser entrenada, entonces la pregunta se puede reformular de este modo: ¿puede haber tarot sin que el tarotista tenga entrenado su sexto sentido? Y la respuesta es esta: depende, en efecto, depende de su dominio de la baraja de tarot, de que sepa o no numerología o de que tenga otro tipo de habilidad, como dominio de la magia blanca.

4. Conclusiones

Por tanto, aunque el tarot y la videncia no estén necesariamente unidas, sí que hemos visto que hay formas de unirlas, que es posible, puesto que el tarot y la intuición son compatibles y complementarios. Se puede tener un sexto sentido agudizado por el entrenamiento, sin necesidad de saber tarot y, al revés, se puede ser buen o buena tarotista, sin necesidad de tener una intuición agudizada y entrenada.

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